lunes, 28 de julio de 2014

El calCeTín aPartaDo

El calcetín siempre anda mirando al mundo con 4 ojos y es que no crean que ellos no miran o sienten ¡al contrario! Si te fijas bien, son un ejemplo de camaradería, porque de alguna u otra manera, se las arreglan para estar siempre unidos, observe usted cuando son lavados, cómo salen lo mas juntito posible y si en el tendedero tienen suerte se quedan hombro con hombro mientras sus entrañas se secan.

Las estaciones pasan sobre ellos, algunos zapatos diferentes y de vez en cuando el peligro de ser secuestrado por el perro de la casa, pero en realidad su vida es tranquila en compañía de su igual.

Cierta mañana, los calcetines se pusieron en sus puestos para hacer su trabajo, cuando de repente uno de ellos estornudó tan fuerte que le salió un hoyo justo en la punta del dedo gordo y de un segundo a otro, éste fue apartado por vez primera. 

Así fue como el calcetín apartado comenzó a tener apodos, "el rotín", "el bocón" "el descocido" el solo"; e incluso le decían "el apestado", aunque su olor no fuera malo, a los
demás calcetines les divertía llamarlo de mil maneras para seguirlo apartando.

Nadie quería ser su pareja, porque junto a él ¡no serían útiles! Así que el calcetín apartado comenzó a vivir en silencio en un rincón de la cajonera, primero esperando el milagro de que alguien lo remendara, pero luego de tantos apodos sólo deseaba que nadie se acordara de él para no recibir burlas y maltratos de los que alguna vez fueron sus "iguales".

Y justo cuando el calcetín apartado creyó que su entera vida sería miserable, una enorme mano lo agarró.

"He de morir mejor, y ya no ser más el calcetín apartado" Se dijo resignadamente.
Las manos lo sacudieron, lo cachetearon, y lo sangolotearon - he de decirles que a los calcetines eso les encanta- y el calcetín apartado supo que volvería a su vida ordinaria, pero no fue así, 

....pues a un calcetín apartado jamás se le da la labor de calzar a los desnudos pies, no señor, a ellos a los apartados se les pone pelo de colores y corbatas moteadas, y como víscera un dorado botón, y lo mejor de todo; se les da un mejor amigo al que jamás de los jamases le será apartado.


FIN

No hay rincones que hagan que permanezcas mil años en la oscuridad, aún si todos creen que te llamas de diferentes maneras. Siempre podrás usar aquella oscuridad para inventar la fosforescencia y descubrir nuevas perspectivas...nuevos mundos y cuando hayas sanado, sera capaz de hacer que este mundo sea mucho mas amigable para todos los calcetines que aún están apartados.

jueves, 20 de diciembre de 2012

EL MAGO DE LA PALABRA






Bueno, bueno, esta historia que les voy a contar, no es una bagatela que debas olvidar, o que la consideres un asunto de leyenda o mito, es una cuestión para que uno abra bien los ojos para darse cuenta que es cierto, y si no me creen, cuando menos lo esperen, serán víctimas del mago de la palabra, si bien que yo lo sé, pues mas de una vez quedé presa de una fiesta de letras que bueno, "pa#180;qué les cuento mas".

Pues resulta que en eras pasadas, había unos ancianos que si bien no contribuían a su comunidad cargando grandes troncos de madera para las chimeneas, o cazaban enormes bestias para el alimento, lo hacían con un asunto mucho mas esencial.
Utilizaban un arma poderosa llamada palabra, y la usaban con tal destreza que aun puedo mirarlos nítidamente a cada anciano, sentado en una hamaca, o quizá en alguna banqueta, - a ellos ya no les importa ensuciarse, es parte de su fantástica virtud que los hace tan sabios y poderosos- y comenzaban a hablar así:

"Cuando joven, trabajaba en una mina de San Luis Potosí, allá por el norte fue donde nací y ahí mismo fue donde aprendí sobre aquellos espíritus de la buena suerte, que siempre te acompañan si devuelves lo extraviado"

Y uno sin saber, caía presa del mago de la palabra y entonces los niños crecíamos devolviendo cosas extraviadas:
"¿Quién sabe si sea cierto, pero por si las "moscas.." Decíamos de niños.

Tanto aprendimos de su palabra que la maldad se quedó sola convirtiéndose en persona oscura, cuyo camino serpenteaba entre las aldeas, y cuando pasaba fuera de las cabañas intentando contagiar de negro la lengua de los habitantes, los ancianos lo remendaban siempre con su dulce palabra.

Fue entonces que la maldad los secuestró llevándoselos en un manto de silencio, dejándonos a todos a merced de su amargura.

Pero no se abrumen catarinas y escarabajos que aunque ya no he vuelto a ver mi abuelo, él me enseño a buscarlo en sueños, o al despertar cuando el alba dibuja todo el jardín o en los crepúsculos cuando las sombras de los árboles se van haciendo chiquitas, -en realidad no importa a qué hora- lo llamo para que me susurre cuentos de miel, cuentos de catarinas o cuentos de cosquillas, para que la persona oscura que llama a mi casa de vez en cuando, se convierta también en mago de la palabra.

Por eso, usa bien las palabras, no digas por decir, esto que te digo, es un arma poderosa, no lo uses para lastimar y sobre todo, cuenta con ella para calmar a los corazones descobijados.
FIN

Dedicado a mi abuelo que sigue contándome historias aun cuando ya no comparta con él la cena de cada domingo.


fotografias sacadas de: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEizrf9uOPbc-2coJuQvH7L3mSZpr9UfKyeaHlUw9pIoopGJtrmpB6e2FswDfIPglxC4fv8UnjSNqhroSg2SFgJsJaPjJdp9SlAYAhSTo9p-7XKeSoDDT9-oGItu5_7DIOZQT1atr5rUcSL1/s1600/El+viejito+de+Bellas+Artes.JPG

viernes, 7 de diciembre de 2012

EL AMIGO SUICIDA



           Ilustracion de: Jose Abel Gonzalez Pacheco Flores

Iba enfilada junto con otros autos en la hora en que todos salimos de nuestros trabajos.
Como muchos, a veces decido entretenerme escuchando música, otras veces sólo pensando en paparruchas, y otras veces - confieso que son pocas- observo a los rascacielos, ¿quién sabe? Quizá ahí arriba haya algo más interesante que ver a los compañeros automovilistas hurgándose la nariz o cantando como si estuvieran bajo su bañera.

Y una vez descubrí como unos abejorros ingenieros tomando medidas en una pista de aterrizaje para helicópteros, y con envidia notaba cómo se asomaban desde la cornisa midiendo y sumando, y eso si, muy concentrados sin pensar en aquellas tremendas alturas.

Y me gustaba convertirme en un puntito que ellos miran desde el cielo, una marca minúscula que se va moviendo lentamente en compañía de otros

Así pues, fue como conocí a mi amigo suicida, ya que en una tarde de viernes, cuando los autos están más lentos que nunca, pude observar que en el techo de un alto edificio, había una palapa veraniega y sobre ella se presumía un insecto con tenis rojos que se movía de un lado a otro.
Parecía preocupado o desesperado, no se puede saber mucho de tan solo ver como camina un insecto en la orilla de un alto edificio, pero por mi vasta experiencia de observadora de emociones puedo decir, que estaba considerando acabar con su vida.

                       
Y yo, una diminuta catarina, con toda esa impotencia que te da estar en la flemática circulación, sin saber qué hacer, no me quedó mas remedio que agitar mi mano fuera del auto.
"¡Ea! señor insecto de tenis rojos" No brinque ud. de tan alto, que nuestras alas no están hechas para planear desde tan grandes alturas" Le dije "sensatamente"

Pero obvio, aquel insecto no tenia cabeza para mirarme, se veía muy concentrado siguiendo sus propios pasos, moviendo sus manos de un lado a otro, tocándose constantemente la cabeza, una que otra vez se tocaba la cara como si se secara las lágrimas y no quise pensar lo que le provocó llegar hasta ahí.

"¡Ea señor insecto de tenis rojos! Aquí abajo, aquiiii no esta solo ud!" Le grite con mas ahínco mientras los otros automovilistas me veían como una catarina que había perdido la razón (que por cierto, aquel día, quién sabe donde demonios la había dejado, debo confesarlo)

Con tanta fuerza expresé mis ánimos que logré que aquel insecto suicida mirara hacia donde yo estaba, y por fin nos encontramos las caras.
Yo no dejaba de agitar mi mano y sonreírle como si fuésemos viejos amigos, por un instante se quedo inmóvil mientras yo seguía gritándole que no estaba solo.

Al entender mi mensaje el amigo suicida se sentó a llorar, eso si se vio clarísimo, y quise volar hasta donde sus alas vibraban de tanto sollozo para poder acompañarlo, pero como todo lo que empieza termina, inicio la fluidez del el trafico y me alejé de aquel lugar sin perder de vista a mi amigo suicida.
"Adiós amigo suicida! No se vaya a ud. a caer! Yo vendré todos los días a saludarlo"

Le dije mientras ponía mi mano sobre mi frente en forma de visera para contemplar bien clara la sonrisa que le había logrado arrancar.

Al siguiente día, lo busqué nuevamente, y con sorpresa lo encontré muy erguido y con unos binoculares colgados en su cuello, agitando también su mano. Así fue como el amigo suicida me robo una sonrisa en medio del tráfico. Y cada día que pasa, nos buscamos a lo lejos, sólo agitando las manos para saber que uno no esta solo en este mundo bestial.

Así que, si un día tienes un problemas, no dudes en agitar tu mano hacia el cielo, allá arriba siempre habrá alguien que te devolverá el saludo.

jueves, 25 de octubre de 2012

SEÑORA LLUVIA


ILUSTRACIÓN DE JOSE RAUL SANCHEZ CEBALLOS

Cuenta una leyenda, que antes de que existiera la lluvia,  el sol se ponía insolente y  acaloradas las mujeres, solían bañarse  en el río con todo y ropa para refrescarse más tiempo.

Y ahí las tenemos, toditas ellas entrando  al fresco lago que seduciéndolas con lengüetazos primero en las rodillas y luego mas arriba hasta el cuello.

Tanto amaban al río, que una de ellas se zambulló por completo, olvidándose de su niño en la cuna, y cuando éste comenzó a llorar, ella acudió corriendo sin importarle que su ropa dejase un camino de gotas saltarinas.

La mujer se asomó a la cuna salpicando la cara de su niño, refrescándolo como ningún abanico pudiera hacerlo - de ahí que nació la señora brisa, que apenas y nos acaricia por el asomo de unas  gotitas frescas-.

Fue entonces que a partir de la señora brisa, todas las mujeres corrieron a exprimirle sus  faldas  a los niños acalorados, desde los que esperan en la cuna hasta los grandecitos que de mal humor esperan su turno para la cena, y si uno de ellos olía a rebaño de ovejas soñolientas, ¡eran presa de grandes faldas  rebosantes de agua fresca que en el lago se cargaban! - de ahí que nació la señora lluvia que desintoxica y aviva los prados, que con su gran rebozo de algodón exprime las nubes desde lo alto porque ha de estar algún niño apestoso, llorón o insolente como el joven sol-.

Por eso, no debes enojarte con la señora lluvia, que lo ve todo y quizá del otro lado del bosque esté lavando un alma sucia que por altanero no la quiso acariciar, así que no temas si oyes truenos y ráfagas, es la señora lluvia que lava a mano su trabajo de verano.

FIN

viernes, 19 de octubre de 2012

EL CANDADITO ORGULLOSO


En mundos así, como el nuestro, donde el hombre roba al hombre, se inventaron unos aditamentos especiales para asegurar las cosas, llamados candados.
Los hay ya de muchos tipos, si el hombre evoluciona, éstos deben evolucionar también, y es que, mientras más formas se inventan para abrirlos, mas candados deben inventarse para así que se cumple un ciclo infinito como el de a lluvia.

Bien pues éste es la historia de un candadito orgulloso que junto con unas  grandes y gruesas cadenas protegían los autos de un edificio justo en la avenida mas grande de la ciudad, si ésa misma que ustedes estas pensando, -si es que son vecinos míos, claro está- y si no lo son, imagínense una avenida llena de autos y gente, que pasan las 24 horas del día y que los ruidos acallados de la media noche no existen.



Bien pues este candadito todas las mañanas era apreciado por su dueño:

“Gracias candadito por cuidarme el auto” Decía el hombre que todas las mañanas muy alegre se iba a trabajar y por las noches, nuevamente el candadito era unido con las cadenas para resguardar el transporte preciado.

“Cadena corriente, ya te estás oxidando” Le dijo un día el candadito orgulloso a su compañera de trabajo mientras aguardaban a su dueño para que los uniera nuevamente.

“Candadito orgulloso, no importa qué color tenga si seguimos cuidando igual de bien” Respondió la cadena ofendida.

Pero el candadito presumido seguía criticando a la cadena oxidada, al árbol que se contoneaba en otoño y que dejaba caer sus hojas al automóvil de su dueño…tanto se quejaba que nadie quiso ser más su amigo.

“Ahí esta el candadito orgulloso, ¡qué bueno que es de noche y tiene la bocasa cerrada uniendo a las cadenas! Así no hablará de lo útil que es en este mundo, es chocante…”

Decían mis amigas las hormigas que se tambaleaban al cruzar las cadenas al transportar su comida.

Hasta que un día, el dinero desapareció, todo, en todos lados era regalado, el ingeniero que armaba autos no cobró ni un centavo mas porque el botánico accedió a publicar su fórmula para hacer mas grandes los tomates en agradecimiento de que el médico no le pidió  ni un céntimo en la operación de los ojos de su niño, quien lo hizo gratis porque estaba demasiado feliz disfrutando del yate que un magnate regaló a la comunidad de la pura alegría de que las tiendas de ropa regalaban todas sus mas finas mercancías ya que la industria textil se puso de fiesta debido a que el casino que tantos borrachos sacaba
se había convertido en un gigante bufete de comida gratis ya que el dueño del casino festejaba que podía volar a todas partes gratis por el resto de su vida ya que los dueños de las aerolíneas también festejaban el regalo de las automotrices por regalaban sus autos…..

¡Ay que cansado fue explicar este ciclo, catarinas y escarabajos,  que es tan simple como el de la lluvia, ¿ahora lo ven?

Así pues, ya no hubo necesidad de usar al candadito orgulloso, ¡nadie tenia necesidad de robar! La cadena oxidada por fin descansó y se dio el tiempo de conocer mas a fondo al árbol bailarín que se volvieron buenos amigos, pero el candadito orgulloso, se quedo así, con la “boca abierta” del coraje, tirado en una esquina esperando vuelvan los viejos tiempos donde el orgullo, el dinero y el poder, lo usen de refuerzo para salvar el sentido capitalista que en otros mundos, los ciegos seguimos persiguiendo.



FIN

sábado, 13 de octubre de 2012

YO NO SE ANDAR EN BICICLETA

Unos bichitos suertudos, se pasean por la ciudad encima de unas flamantes bicicletas, ¿Cómo es que yo, siendo una catarina audaz, no se andar sobre esas dos ruedas?

Pero eso si colegas insectos, sé andar perfectamente en patines, aunque se necesiten 3 pares para mis 6 patitas. Y mucho tiempo no me importó ser una ciclista ignorante, pero ahora que la ciudad esta llena de autos, gritos y contaminación, harto me gustaría andar como ellos, con sus cascos bien puestos escuchando música y sintiendo al amado viento en las mejillas.

Y cada vez que miro hacia la calle, veo a todo tipo de insectos manejando sobre ellas, desde los ciempiés que se las arreglan para pedalear sin enredar sus patas, hasta los mosquitos que son ligeros y van tan rápido como cuando los persigue un matamoscas.

Resultó ser, que un día estaba enfrascada viéndolos con esa envidia "de la buena" que uno suele definir - para no ser lo suficientemente mentiroso ni suficientemente cínico- y noté con asombro cómo una mariposa con un casco dorado pasaba a toda velocidad sobre su bicicleta, tan rápido paladeaba que sus alas comenzaron a agitarse con el viento levantándola por los aires.

"Ea mariposa, ¿necesita ud ayuda?, ¿le envío algún compañero abejorro para que la ayude a bajar con su vehiculo?" Le grité haciendo mi mano en forma de cono para que el sonido llegara más lejos.

Pero la mariposa río.

"No es necesario catarina amiga, la bicicleta es sólo para agarrar un poco el vuelo, para que cargue mis flores en la canastilla y me ayude a hacerme visible para las avispas que van a toda velocidad" 

Oh, pero que mariposa tan práctica, en ese momento, dejé de tenerle tanta envidia a los ciclistas, yo misma podría usar la bicicleta a mi modo, aunque sea de florero o de tendedero, claro está, anotando en mi lista de "cosas por hacer antes de morir" en el número 8 el siguiente pendiente:

"Aprender a andar en bicicleta"

FIN

lunes, 30 de julio de 2012

LOS VIOLINES DE LA NOCHE




En medio de la noche, un zapatazo sonó del otro extremo de la casa.
"¿era acaso que alguien se estaba peleando con el insomnio?"
Me pregunté mientras me acercaba a la habitación problemática.

"¡Ea! Mosco inmundo, lárgate de aquí con ese zumbido infernal"
Gritaba mi padre desconsolado.

Toqué mesuradamente, uno nunca debe abrir las puertas de manera sorpresiva si el que está detrás de la puerta no ha podido pegar un ojo en toda la noche, ya que puede ser acreedor a un ojo morado.

"¿Papi..? ¿te encuentras bien? ¿puedo ayudarte?
Le dije cautelosamente

"Pasa catarina, pasa, tu podrás ayudarme" dijo con piedad.

Resultó que un mosquito muy amigo mío no lo dejaba dormir con el zumbido y al preguntarle al insecto, él se quejaba de lo mismo:

"Él también hace ruidos con su cuerpo! ¡En especial con su boca!"

Los dos reímos pues es verdad,
"¿Qué humano hace menos ruido que un insecto? ¡Ninguno! Ni siquiera los humanos pequeñitos, ésos que aun babean" Comenté
"Y que ¡vaya! lo ruidosos y apestosos que son!" Me respondía el mosquito mientras volábamos hacia el jardín para no despertar a más humanos.

"¡Ah! catarina, pero lo que no sabes de los bebés, es que nosotros, junto con los grillos y cigarras les tocamos canciones de cuna y son los únicos humanos que se duermen con nuestra sonatas nocturnas." Afirmó mi compañero de vuelo y continuó diciendo:

"Verás catarina amiga, es que si te fijas bien nuestro zumbido son los violines de la noche que arrullan al inocente y a quien no le parezca es que ha perdido ese toque dulce de la vida, y es cuando nos atacan con zapatos y sombreros."

Quedé entristecida, "¡pobre papá!" Dije.

"Catarina, no debes preocuparte por tu padre, a ellos se les inventó una cosa llamada televisión que siempre los arrulla al anochecer, y para todo humano mediano o grande, las cajas parlantes son como los violines de la noche."

FIN

martes, 24 de julio de 2012

COMO PERDER A UNA AMIGA MARIPOSA SIN MORIR EN EL INTENTO

IMAGEN CREADA POR: JOSE RAUL SANCHEZ CEBALLOS (ilustrador)




Dicen que en algunos lugares, las mariposas parten de donde se les vio mutarse y no vuelven jamás y quien sabe si sea cierto pero una cosa real me ha sucedido, mi mejor amiga mariposa, con la que conviví tantos y tantos años ha partido.

No fue una partida normal, de ésas que despides a la gran compañera hondeando un pañuelo jurando un "hasta luego" en vez de un "hasta nunca", no señor fue un vuelo secreto de ella y sus nuevas amigas donde la despedida fue mas bien el chisme del viento quien las llevó al otro extremo del lago.

Una catarina siempre lo sabe todo, porque es la mejor aliada del viento y  eso nadie debe olvidarlo. Quizá mi amiga mariposa lo sabía y por eso prefirió decírmelo por medio del cómplice mas íntimo.

Sin embargo, insatisfecha pregunté al escarabajo amigo mutuo que teníamos:

"¡Ah si!,  nuestra amiga partió,  pero ¡vuelve cada verano a saludarme!, ¿a ti no?" 
Me decía con inocencia el escarabajo.

Yo, siendo una catarina discreta -o al menos así debo presumirlo- quedé muda asintiendo que en cualquier momento ella atravesará la ventana moteada que enmarca mi salita de visitas para si poder platicar largas tardes como solíamos hacerlo.

Pero nada pasa y seguí buscándola, ahora con la luciérnaga amiga mutua:
"Nada catarina, que ella esta bien, solo que ya no te aguantaba mas. Tu vida llena de puntos  a ella la aturdió, pero no te guarda rencor y es feliz volando en otras ventanas de salitas de visitas".

Lloré como nunca, un duelo de una amiga mariposa siempre es muy duro, ahora lo sé y lo cierto es que como ella, parten miles de amigas mariposas de las cunas donde fueron amigas incondicionales de catarinas, luciérnagas, escarabajos o cualquier otro bicho. 

Y ahora, como buen insecto que vive el duelo de su amiga, dejamos que el viento nos susurre lo feliz que andan y mas allá de sufrir sus ausencias, nos alegramos de que siguen adelante aunque nuestras alas ya no las acompañen.

FIN
A mi amiga mariposa que gracias a su desencuentro las letras volvieron a cobijarme en el letargo de su partida.

viernes, 29 de junio de 2012

PESADILLA NUMERO 832



Todas las noches solía bañarse Sara, ya que en las mañanas le calaba la soledad más que en los crepúsculos.
"Hay personas de noche, y personas de día" Solía decir.
"y definitivamente soy persona de mañanay aunque odie bañarme por las noches, las mañanas son sólo mías, no del agua" - pensaba al estilo "gatuno" como ella lo definía.

Y lo cierto era que cuando acumulaba toda su voluntad para ejecutar el baño nocturno, las pesadillas se disipaban como los olores diurnos se van por la coladera.

Pero una noche cansada, de ésas que toda rutina voluntariosa se pospone con la perfecta y bien cabida razón del agotamiento, Sara se fue dormir sin su baño.

Las pesadillas no dieron tregua y dentro de ellas, Sara se adentró en su regadera transformada en tina blanca y limpia como esta hoja de papel, o como la más pulcra bañera de cualquier hotel de lujo, pero con gruesas grietas en las orillas que parecían ser cada vez mas grandes y peligrosas mientras Sara se iba acercando

Al llegar al la esquina mas lejana, con horror encontró un pequeñito pie humano enterrado en una grieta, como si un niño se hubiese ahogado, o peor aún, como si la propia tina se lo hubiera tragando dejando sus restos al descubierto para mantener la amenaza al soñante.

Sara pensó en su sobrina, y aterrada hecho a llorar preguntándose si acaso ella había sido la responsable al descuidar a la niña y salió horrorizada de aquel cuarto dispuesta a asumir responsabilidad.

Le confesó lo que vio y lo que asumió a su hermano mayor, quien la consoló diciéndole que todos los integrantes de la familia estaban a salvo, pero que aquella visión seguramente era algún aviso. Sara no se sintió consolada y siguió llorando el horror de aquella imagen, cuando de repente un frío le atravesó los pies.

Ella despertó con las cobijas revueltas y empapada de lágrimas, aquel precio por no haberse bañado, había sido alto, tanto que jamás permitió que alguien entrara mas en su baño, dejándolo a merced de la realidad por culpa de las pesadillas.

Sara mandó hacer otro baño más cerca de su habitación y con el tiempo el cuarto abandonado acumuló las grietas soñadas, y mas adelante, la amenaza de riesgo se hizo realidad con los años, hasta que Sara murió y heredó la casa completa, y los nietos abrieron aquella habitación llena de polvo y de arañas, se perdieron en pesadilla en las grietas presumidas, y cada noche, cuentan que por ahí pueden visitar a su abuela Sara, que siempre les aconseja que el baño es el curandero de la soledad.

FIN

miércoles, 20 de junio de 2012

DOC2.DOC .- CUENTO PARA RESIGNARSE DEL ESTREÑIMIENTO DE LETRAS


¿Qué se hace con un manojo de hojas blancas? Y me lo pregunto porque cuando a uno lo ataca el "estreñimiento de letras" - como dice aquella mujer que mora en mi cabeza cuando está con algunas copitas de más, tratando de echarle gasolina a la herida" ¿así se dice? para ver si así uno escupe algo mas que revoloteadas ideas de cantina.

Pero eso sí, cuando uno trae a la musa de palabras, ni el nombre del bendito archivo del fabuloso programa de computadora irónicamente bautizado como "Word" importa ¡qué va! ése sale hasta después, cuando uno descubre a qué sabe el cuento, y se da el lujote de dejar el título e incluso el final como cuando se elijen a personajes secundarios para alguna novelilla que se leerá en el metro.

Pero cuando uno anda estreñido de letras, ¡hasta se parte el coco pensando en el nombre del archivo que se ha de guardar en la maravillosa PC.
Cuento de una fantasía.- la titulamos para inspirarnos, pero ¡nada! la hoja se queda insólitamente muda para uno que solía tener diarrea de letras.

Entonces inventamos un título más apabullante; La muerte sedienta, pero ¡nada! y así hay como 20 archivos brillando por su blancura, pero eso si, con títulos interesantísimos, tal como aquellas medicinas que juran "destapar" al intestino pero que se niega a conseguir la ansiada evacuación y lo peor de todo, es que desde el principio uno bien sabe que el único remedio fosforescente que hará el milagrito son unos mentados supositorios que, ¡habrá que contar cómo se siente introducirlos! pues uno siempre se pregunta ¿Por qué hay que meter algo donde en teoría llevamos días esperando que precisamente algo salga? Quizá una paradoja primaria de nuestra existencia, o por lo menos de la existencia de los estreñidos, víctimas de aquel colapso intestinal que pocos entienden.

Y entonces ya después de tanto pujido, de tanto reproche y de tanto chillar por los rincones, uno se arma de valor para volver a teclear una que otra historia, pero ya mas resuelto a sentir que no podrá parir ni siquiera una sola frase coherente y entonces al archivo no mas se le pone Doc2.doc, porque el Doc1.doc ya está ocupado para guardar toda las barrabasadas que a uno se le ocurren cuando se está enojado con el pobrecito prójimo que ni culpa tiene de aquel estreñimiento de letras.

Y cuando uno va a la tienda, o a socorrer algún tierno pajarillo, o lo que sea necesario para distraer a la sequía de letras, regresa y ve un bien ponderado nombre de archivo llamado DOC2.DOC, en espera de su nuevo nombre y se ve así, en mayúsculas cuando uno anda ardido por no parir letras! entonces se da a la tarea de burlarse de aquella incontinencia animal sacando ¡por fin! un pequeño pedacito de texto, así chiquito, sin ton ni son, pero ¡que rico sabe después de una hambruna tremenda de letras y palabras!



miércoles, 2 de mayo de 2012

LA MUERTE SEDIENTA


Quizá no de la manera convencional, esperaba la cercanía de aquella mujer a la que muchos temen, en su mayor parte por la incertidumbre que provoca lo que hay detrás de su velo, y otra parte porque su presencia es la irrefutable despedida de esta vida como uno la percibe, aunque ésta fuese buena o mala, siempre es molesto despedirse de ella.

Y en mis horas de ocio me gustaba buscarla detrás de los árboles, o debajo de las camas, como en aquellas pesadillas infantiles, para sacar no más que un buen susto si alguna lechuza se le ocurría salir de su escondite o en el caso de las faldas de las camas, si algún calcetín extremadamente sucio se hacía pasar por animal muerto.

Pero dentro de mi presumiblemente vasta imaginación, jamás hubiera acertado a mi muerte detrás de la fila de los autos, en hora pico cuando el tráfico forma parte del único segundo suspendido por los dioses de la burla.

Y ahí estaba la muerte, con una facha muy poco original he de decirlo, con una calva a la que le brotaban largos mechones de manera aislada y que le cubrían la mitad de la cara aparentemente arrugada y la otra mitad la presumía tersa y radiante. Sus ojos eran grandes y negros, no parecían que me observaran pero yo aseguro que lo hacían pues desde el momento que lo sentí, comencé a transpirar los frijoles que llevaba comiendo toda la semana, y después comencé a sentir una tremenda sed, que me hizo pensar que era la trampa de aquella mortal conductora para hacerme orillar hacia alguna tienda, y entonces llevarme en sus brazos.

Fui fuerte y continué mi lento camino, cada dos minutos podíamos avanzar apenas unos 3 metros, por lo que la esperanza de llegar pronto al seguro destino se difuminaba con las melodiosas cornetas de los demás automovilistas que, por alguna razón piensan que si crean aquel sonoro espectáculo, una fuerza mágica nos moverá más aprisa.

La muerte seguía detrás de mi fila, a sólo dos autos de diferencia, implacable, sin mostrar señas del calor, o del tráfico, sólo mirando al frente, como cuando se mira al horizonte dentro de un velero en altamar.

"!...que la muerte esta detrás de mi!..." le explicaba al automovilista de al lado, al que no quería convidarme de su refrescante botella de agua, obviamente, me miró con desprecio, y subió el volumen de su radio - claro está porque a pleno sol, subir el vidrio no es lo práctico - y entonces ¿de que otra manera evitas a los acompañantes de tráfico cuando te piden agua a mitad de la carretera?

"Ea! Si la muerte me lleva hoy por haberme orillado a conseguir agua, te juro que la acompañaré cuando venga por ti"! Le grite agitando la mano.

Miré de reojo por el retrovisor, y ahí seguía aquella mujer, esperando que de algún modo los autos se acomodaran de manera que quedáramos a la par, pero eso no sucedía pues yo era más hábil al volante, y procuré distraerme por los huecos de las salpicaderas de los autos antes de seguir pensando en la tremenda sed. Pero poco avanzabábamos y comenzaba a torturarme aquel precavido automovilista que cargaba su botella de agua y que no quería convidarme, podía ver como se escapaban pequeñas gotas de sus labios mientras se empinaba la botella que sudaba de frescura en medio de aquel paisaje metálico y yo, con la muerte por detrás y la sed por delante y fue entonces que permití que el placer me sucumbiera antes que la muerte.

Orillé mi auto, para adquirir en una tienda muchas bebidas de diferentes sabores y aromas, las bebí hasta saciarme, y cuando terminé la última botella, la muerte me esperaba recargada en la puerta de mi auto.

"¿Ya vez? No era tan difícil, sólo tenias que beber un poco para pasar al inframundo, así no te quemarás en la leña de lo eterno y subirás al cielo durante 100 años cada vez que alguien le ceda agua a un desconocido" Dijo la mujer de manera maternal.

Entonces recordé al pérfido que no me convidó y a la muerte le pregunte:

¿...puedo acompañarte cuando vayas por los envidiosos que no convidan agua...?

Y fue entonces que me verás muy cerquita de ti en el tráfico, en los estadios, en las calles y en los balnearios, acompañando a la muerte para recoger a los que no convidan agua y agradeciendo a los que si lo hacen para que me regalen 100 años de paraíso.

FIN

martes, 17 de abril de 2012

LA DUEÑA DE LOS DADOS




.............Cuento para tener pesadillas.............

En el reino perdido de Faldum, vivía Bareet, la catarina desvelada.

Cada crepúsculo, se posaba en las cabeceras para echar los dados, si salían nones, regalaba fantasía, si eran pares, pesadillas otorgaba.

Existió un hombre al que no gustaba dejar a suerte el destino de sus horas opacas y echó su mente a trabajar.

Esperó a Bareet con su gorro de dormir y sus pantuflas bien cuidadas.

“Buena luna hombre del reino de Faldum, es hora de dormir y echar los dados” Dijo la presagiadora de sueños.

“Buena luna Bareet, ¿Qué te parece si esta vez narramos cuentos de hadas en vez de hacerle caso a los dados?”dijo astutamente el humano.

“Lo siento buen hombre, es preciso acudir a la los dados” Negó la catarina.

“Érase una vez…” comenzó
“Hombre necio, escúchame o tendrás pesadillas” sentenció Bareet.

“Hace muuuuchos años, cuando las mariposas bailaban…..”insistió el cortesano.

Entonces Bareet se esfumó y el hombre tuvo noche sin estrellas.

A la siguiente oscuridad, el hombre preparó otro argumento.

“Buena luna hombre del reino de Faldum, es hora de dormir y echar los dados” Dijo Bareet toscamente.

“Buena luna Bareet, esta noche, te pido humildemente que me dejes escuhar del arrullo de las estrellas, ya que mi estómago está mas revuelto que la oleada en luna hastiada, deja que pase al ensueño sin la presencia de los dados”
“Tu semblante miente, y lo único que has ganado será una velada escoltando la taza del baño” Dijo Bareet desapareciendo.

Quizá el castigo mas cruel, no fue que sus párpados no descansaran, sino la desolación de pasar una diarrea inconsolable sin el amable auxilio de un rollo de papel higiénico.

En la tercera tirada el hombre se embriagó, no de sueños, no de locura, sino de vulgar licor, y así, fingió la ausencia de Bareet cuando ésta estaba por aventarle los dados.

“Hombre temeroso, dentro de tu aturdimiento, tendrás alucinaciones con lo que mas odias” Sentenció Bareet antes de marcharse.

“¿Qué es esto que esta bajo mi almohada?
¿Y que esta entre mi calcetín y mis dedos?
¿Que es eso que se oye? ¿Dados cayéndose? NOOOO!!!!”
El hombre echó a llorar minutos que fueron multiplicados por todas las tiradas de los dados, alcanzándole la madrugada, después la mañana y el atardecer…hasta que Bareet apareció se manifestó de nuevo.

“Buena luna hombre del reino de Faldum, ¿Por qué lloras?

“Buena luna Bareet, gracias por preguntar, mis lagrimas mojan esta oscuridad, porque no he podido descansar, he olvidado lo que es un buen sueño, lo que es el sosiego, lo que es el rellano nocturno…Perdoname...perdoname mucho, perdoname luna, perdóname ojos míos...” dijo el hombre desconsolado

“Tus lagrimas de humildad, te han otorgado una noche de silencio, de tregua con los dados, se guardarán en agradecimiento por el asesinato de tu soberbia, descansa en paz buen hombre.”
Culminó la catarina desvelada.

…..

“¿Hombre? ¿Te has dormido ya?.......

…¡Tu!, Que miras desde el otro lado de estas letras, dime, ¿A que hora nos veremos en tu cabecera?”

FIN
C@TARINA

jueves, 27 de octubre de 2011

La Araña Huraña


Esta era la araña huraña que tenía 8 amigos por cada una de sus ocho patas.
Y que con el tiempo cada uno de sus amigos le presentaron otros ocho amigos.
Por lo que ya te imaginarás que la araña huraña era muy afortunada pues contaba con hartos conocidos.

Y lo cierto era que ella disfrutaba mucho la compañía de sus amigos, sin embargo tenia algo especial la araña huraña y es que a veces se sentía saturada; esa era su palabra favorita-
Pues la libélula amiga le decía:
"Araña huraña, coseché fresas frescas y preparé mermelada, ¿gustas acompañarnos en el desayuno?"
Pero la araña huraña muy amablemente respondía:
"No gracias nada personal, pero es que el día de hoy me encuentro-saturada -"

Así como el saltamontes camarada le decía:
"Araña huraña, dirigí una obra de teatro donde todos los bichitos saltan y cantan, ¿gustas acompañarnos esta noche de estreno?"

Y la araña huraña cortésmente respondía:
"No gracias, nada personal, pero es que el día de hoy me encuentro -saturada-"

Por lo que el escarabajo africano muy molesto le reprochó:

"Araña huraña nunca te das tiempo para tus amigos, ya no eres la de antes"
Y entonces la araña huraña buscó muy adentro de su pecho, tratando de explicar honestamente y respondió:
"Nada personal compañero mío, es que, el día que te visité y tu esposina estaba de malas y me sentí ;muy saturada"
Y entonces el escarabajo africano muy molesto se dio media vuelta y marchó sin despedirse.

Entonces la araña huraña muy confundida quedó, pues empezó a sentirse incomprendida y reflexionó si acaso ella tenía toda la gran y única culpa, o si ella era mala amiga o quizá solamente nadie la entendía y entonces de sus ocho ojos comenzaron a salir ocho lágrimas que se convirtieron en ocho charcos que casi provocan que el novio tarantulón resbalara por completo.

-¡¿Ya ven por que la araña huraña se sentía saturada?!-

Fue por eso que el novio taratulón; que por cierto, que guapo era el novio tarantulón- le aconsejó hacer una lista de las actividades que mas le gustaría disfrutar el fin de semana, que si ir al museo, que si ir a patinar; aunque patinar en ocho patas no es tan divertido, me han dicho- que si ver películas toda la santa tarde, que si ver a los amigos sin dormirse al asomo de la primera estrella

En fin, lo que sucedió fue que la araña huraña empezó a escuchar mas a su corazón y menos a su mente, y fue cuando dejó de sentirse saturada y al fin pudo sentarse a escribir este cuento de ocho patas para que no olvides a tus ocho amigos que te presentaron los primeros ocho amigos quienes seguramente se alegrarán de recibir un gran saludo de tu parte.

miércoles, 12 de octubre de 2011

CUCARACHAS BIEN VESTIDAS


Nota de la autora:

A mis amigas cucarachas, quienes no tienen la culpa de esta aberrante comparación, sin embargo, tomo la libertad de “usar” su nombre y definición para hacer distinción de una “dama” que se considera “artista” o “pintora” o como se le llame en el mundo de la “alta sociedad”, y me tomo dicha libertad porque irónicamente a mis amigas las cucarachas les importa un “´rábano” si las comparo con seres deplorables, de cualquier forma, ellas tienen su propio estilo de vida, y aunque al humano no les agrade, ellas viven de manera pacífica, y sobre todo, con la completa humildad de reconocer que, definitivamente les gusta vivir en la “suciedad humana” y si al resto del mundo no le parece, pues sería problema del resto del mundo, no de ellas, bien, pues en base a esta “disculpa” hacia mis amigas cucarachas..

¡comencémos!


A travéz de los mares y bosques, de las colinas y ríos, hay una diminuta ciudad de insectos, casi inadvertida a los ojos de los humanos.

Ahí, las abejas usan su miel para hacer esculturas hermosas para homenajear las criaturas vivientes,  donde las catarinas hacemos una danza con el viento para sublimar la paz de las cordilleras y las mariposas trazan los más bellos colores en sus alas para celebrar a la madre naturaleza…

Podría decir la lista exacta de las actividades que en su libertad cada insecto ejecuta   para homenajear todas las percepciones y sentimientos, pero este cuento se tornaría mas bien una tesis de “artes insectibles” mas que narración.

Bien pues, entre todos ellos, había una pequeña familia de cucarachas que, si bien estaban contagiadas por toda esa sensibilidad expresiva, su pobreza espiritual las fue orillando al exilio, ya que por más que pintaran primorosamente las paredes o ejecutaran  rítmicas palabras, la suciedad de sus corazones provocaba que se sintieran las únicas y mejores  artistas.

 “Quien eres tú catarina ignorante que no desea comprar mis excelsas pinturas?”

Gritaban por la calle cuando a una le parecía demasiado costoso su trabajo.

“¿Que no sabes quien soy yo? La gran cucaracha-bien-vestida que sabe de arte y esto que vendo es lo mejor del mundo, no nada mas de los insectos, ¡sino del universo entero!”

Decían cuando recibían una negativa por respuesta

Y en las tertulias, creadas para intercambiar técnicas e inventos para expresar más nítido nuestros corazones, cuando llegaban las cucarachas-bien-vestidas con sus perlas en el cuello y sus antenas desgastadas de tanto que lustraban, todos nos dispersábamos:

“Ya llegaron las que se creen que las hadas las tocaron”

Decía una mariposa que siempre vomitaba  cuando  percibía el fétido perfume “fino” de las cucarachas-bien-vestidas.

“Debo retirarme bichos míos, es que  dejé unas pinturas destapadas y la noche secará sus entrañas” Se disculpaba la luciérnaga que no pretendían deslumbrar a las cucarachas recién llegadas (porque parte de su actitud, era llegar siempre tarde a las reuniones. Cosa de la “alta suciedad”…)

“Ahora recuerdo, unas botas para cien pies que debo terminar de tejer” Decía mi amiga araña patona para excusarse amablemente ante las cucarachas-bien-vestidas.

Así, cada vez que las cucarachas-bien-vestidas aparecían todos los bichos se dispersaban, tanto fue la agonía de su humildad, que sin darse cuenta poco a poco terminaron solitarias en una galería atiborrada de sus creaciones, empolvadas y enojadas, sombrías e inexpresivas…

Hasta que un día, una de ellas, la más gorda y pedante de todas, quiso saber porqué sus obras de arte ya no fueron reconocidas, y salio a la calle con su creación favorita en la mano.

“Toc toc” Tocó suavemente en la puerta colorida de la mariposa

La mariposa asomó su carita entre las cortinas, reconociendo de inmediato a la cucaracha-bien-vestida, consideró en hacerse la ausente, pero noto en los ojos de la cucaracha un aire de humildad que no pudo contener.

“Hola compañera, ¿en que puedo ayudarte?” Preguntó con verdadera curiosidad.

“….quería….quería saber….si…bueno, en realidad no es que me importe…bueno en realidad si me importa, mi corazón necesita..saber…….quería saber porqué no te ha gustado mi creación…” preguntó sumisamente la cucaracha-bien-vestida

La mariposa, saboreó el momento, mismo que ya había imaginado la infinidad de lecciones y regaños que podía  “enseñarle” a la cucaracha, pero al ver su mirada trémula, la mariposa experimentó precisamente todos esos sentimientos que tanto enaltecía con sus coloridas creaciones, uno de ellos, la compasión.

“No es que tu obra no me parezca estética cucaracha mía, es que simplemente, a mi no me provoca ninguna sensación de alegría o de amor” Respondió con toda la humildad que pudo la mariposa.

La cucaracha miró su creación, ciertamente tenia los colores mas exquisitos del mundo, las líneas mas absolutas que alguien pudiera trazar…pero en efecto, no provocaba sentimiento alguno, por lo menos, no uno que fuese amorosamente creativo.

Bajó la mirada en tono de fracaso, humillada, sintiéndose humano, ¡o que diga! cucaracha ciertamente…y dejó caer su creación.

La mariposa, que no disfrutaba de las penas ajenas, la abrazó con sus enormes alas brillantes y le dijo:

“Este sentimiento mi querida cucaracha-bien-vestida, esto que ahora sientes, plásmalo en tus creaciones y verás, cómo poco a poco, esa humildad y vergüenza  que ahora te perfuman, se convertirá en expresiones sublimes de sentimientos provocadores que harán, exquisitas tus creaciones…”



A las mujeres que han olvidado la esencia del arte, el corazón y la empatía humana, en especial para las mujeres “pintoras” que por desgracia dañan nuestra imagen fémina y artística, que su vientre no se olvide de nuestro extracto  para que recuperen “el arte de vivir” y olviden “el arte de vender-se”

domingo, 31 de julio de 2011

LA TREGUA DE MI ESPIRITU



"Mas allá de aquellos cerros, cruzando la carretera, llegando por la costa y caminando sobre la arena hasta donde la espuma de mar acaricia los asoleados granos, todavía mas allá de la zona Pelágica hasta el horizonte marítimo donde no hay vuelco de olas que choquen con piedra o tierra alguna, se encuentra mi espíritu desolado, víctima de la cotidianidad

.buscando mi cuerpo en el este y oeste, gritando mi nombre a los vientos del norte y del surpermanece, flotando en aguas desconocidas pero plácidas, el espíritu permanece esperando mi despertar"

deseando que lo recuerde para traerlo de vuelta a mi mundo y dejarle vivir mi vida y mis sonrisas, mis penas y esperanzas"

Espíritu mío no es que te haya olvidado, es que no se dónde sentarte cuando laboro con mis hermanos, verás; me da vergüenza que mires cómo discuto con mis semejantes cuando pierdo la calma por asuntos laborales que para ti sin insignificantes"

"Y lo mas irónico es que tu no te enojas ni te decepcionas a pesar de que no entender mis razonesy ahora que lloro por mis fracasos mundanos, tu resuelves la manera de cruzar el mar y la playa, los caminos y los cerros para tenderme la mano"

"Espíritu mío gracias por acompañarme cuando la esperanza adquisitiva se difumina en mis discusiones diarias, en mis errores de técnica, en mi falta de experiencia, y en mi poca ambición por acumular dinero"

"después de sentir que me acompañas a cualquier lugar después de que yo misma te abandoné, ¿Qué importa si como obrera soy un fracaso? ¿Si te tengo a ti que aplaudes mis sueños y mis cuentos?"

y cuando me recuerdas que al morir nos iremos juntos, sin objeto alguno, 
me regresas al horizonte del mar donde un día te abandoné, 
haciéndome recordar, que sobre esas aguas cristalinas esta quien puede adornar mi realidad

Espíritu mío, abrázame mas fuerte cuando ya no me sea posible mejorar este mundo

Ahora has sacudido mis penas, mis dudas y miedos espíritu mío ya no te olvidaré en mi cotidianidad"







jueves, 16 de junio de 2011

INTERCAMBIOS MOTEADOS

Cuento dedicado a mi amigo Libellulasman, en agradecimiento por
haberme prestado su hermosa fotografía, haciendo honor al
intercambio de creaciones!





Viejos tiempos cuando el intercambio era la forma de vivir en comunión con los 
demás.
¡Maiz por trigo, agua por vino, pan por verduras!
¡Limpiado de antenas ofrecido por las inmaculadas hormigas a cambio de vuelos
expres hecho por fornidos abejorros hacia los árboles mas altos para
conseguir mejores materiales de construcción!




¡Miel de trabajadoras abejas a cambio de  finas telas hechas por las arañas mas experimentadas!
¡Polen que recolectan las exploradoras mariposas para el sazón de algunos platillos
a cambio de un buen concierto expuesto por gorriones bien entonados!


¡Perforación a casas en árbol por profesionistas pájaros carpinteros a cambio de
guías nocturnos ofrecidas por los búhos!

Y después inició el asunto del dinero. Monedas y billetes y después, cheques y
tarjetas, éstas últimas tan de simple procedencia pero que su información
grabada posee el control monetario del pobre incauto que las adquiere, y si se
le ocurre perderla o despojarse de ella, ¡adiós dinero que supuestamente esta
celosamente guardado en un banco!

Pero eso si, te dan la opción de que sea del color que elijas, incluso moteado como
mis alas;
"para que haga juego con su vestimenta, señora catarina" dijo el
empleado del banco cuando me la ofreció.

Asi pues, los tiempos cambian, ya ni siquiera hay robo de maiz en los graneros, ya
nadie bebe vino de los barriles descuidados, ¡ya ni siquiera recuerdo el lenguaje de
mis amigas las abejas, ni de las hormigas ni mucho menos del servicio nocturno
ofrecido por mis amados búhos

Ya solo tengo el amargo sabor de que si pierdo un pedazo de plástico, mi poder
adquisitivo declina al grado de sentirme una catarina desgraciada, sin que la
posesión de mis amados cuentos me consuelen, claro está, a menos de que me des
una sonrisa a cambio de una buena narración.

Gracias por tus ojos y sonrisa que han embellecido a este cuento!




lunes, 9 de mayo de 2011

EL MIEDO TIENE PANZA NEGRA Y ANTENAS ROJAS



Hay un lugar de mi casa, donde no es solo "mío", sino el hogar de muchos otros 

compañeros, entre arañas, palomillas, y uno que otro bichito de agua, hemos 

aprendido a convivir sin "aplastarnos" unos a los otros.


 El mosquito de agua dulce por ejemplo, cuando entra lo hace con sigilo para no despertar mis "reflexiones de tina".

Cuando la araña saltarina quiere sacar a sus hijitos, me da dos brincos seguidos para avisarme y evitar el susto de ver tantas patas saltando  alrededor.

Cuando me ducho, le aviso a la araña patona para que me espere afuera de la regadera y las gruesas gotas no le estropeen sus pestañas.

Cuando deseo abrir la ventana, le susurro a la palomilla gitana para que sus alas no se desborden con el viento.

Pero hace un par de semanas, no se cómo sucedió que una hormiga roja, de ésas que tienen una enorme panza negra, apareció muy cerca de la alcantarilla.

"!Ea! ¡Buena luna señora hormiga! ¿Se ha perdido?"; Le dije en tono cortés

Pero ¿saben? las hormigas suelen ser nerviosas, sobre todo las rojas, quizá porque el humano siempre se toma la molestia de pisarlas sin siquiera preguntarles su verdadero destino, y quizá por eso optó por desconfiar de una simple catarina.

Por la mañana, la araña trató de hacer migas, pero tampoco la escuchó.
¡Hasta la palomilla le ofreció un vuelo directo al jardín por la tarde!
Tomando su merienda sin recibir las gracias siquiera.

"Ayúdala, y sin preguntarle,  sácala directo al jardín" - Dijo mi esposo escarabajo.

"Si estuviese tranquila quizá, pero desconfío de su propio terror y no quisiera su mandíbula en una de mis alas" - Le respondí

Fue entonces, que acordamos considerarla como nueva habitante del cuarto de baño, la respetamos como nos respetamos aunque ella no quiera decirnos su verdadera frustración, esperando se adapte o bien se anime a hablarnos para realmente ayudarla.

Y ahora que visito el cuarto de baño, la veo todavía explorando cada rincón de forma desesperada, quizá buscando una salida, quizá esperando a una compañera perdida, quizá soñando un milagro, lo que sea, por mas que trato de hablarle cuando la veo caminar debajo del lavabo, sobre el tapete o entre la cornisa, ella sigue su camino desesperado sin rumbo aparente.

De cualquier forma, gracias a la hormiga roja me queda claro una cosa: el miedo, puede paralizarnos tanto, que la ayuda, jamás llegará porque simplemente no sabremos reconocerla cuando se presente.

martes, 12 de abril de 2011

AbeJas ciTadinAs



Las abejas, que han vivido toda su vida en esos panales, vuelan directo a sus destinos, se saben de memoria las rutas y los atajos, en qué calles están los semáforos descompuestos y dónde están los "limpia alas" que hacen que el tráfico se haga todavía mas eterno.

Pero yo, una catarina que sólo volaba por mis propios lares, no entiende de rutas de abejas.
El otro día, todas ellas se pasaron un semáforo en rojo, incluso un uniformado nos hacia señas y silbaba que siguiéramos pasando yo las seguí cuando de repente al dar la vuelta en la esquina, el tráfico me detuvo abruptamente.

Había quedado justo donde otras abejas caminan y una de ellas, iracunda me aventó su taza de café a mis alas. 

"¡este es paso peatonal!" me gritó.

Acepté con humildad mi descuido, lo cierto es que, me es difícil seguirles el paso a estas abejas trajeadas que andan de arriba para abajo.

Y traté de explicarle mi descuido, pero descubrí que esa abeja solo necesitaba gritar, y yo fui la catarina idónea para recibir sus frustraciones citadinas.

Abeja al volante:
No seas un conductor estresado, mejor levántate tempra y disfruta del camino a tu destino

Abeja peatón:

No aproveches el caos vial para descargar tus verdaderas frustraciones, disfruta tu camino entendiendo que hay catarinas que estamos aprendiendo las leyes viales de la gran ciudad o que hay abejas demasiado aceleradas para recordar que existen peatones.

Que viva mi bendita ciudá que aun no me canso de ella!!!!!